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Un espacio para la participación del Colectivo de Enfermería

Acerca de Enfermería para el Cambio

Acerca de Enfermería para el Cambio

Enfermería para el Cambio es una blog pensada para los estudiantes de Enfermería de la UNR (y de otras instituciones también).

Planteamos transformar la subjetividad desde estos espacios de reconstrucción del aprendizaje colectivo.

Planteamos pasar de la concepción de la Univerisdad como espacio de realización individual, a un espacio de realización colectiva.

Enfermería para el Cambio no se propone a la manera de otros sitios de internet, no es nuestra finalidad presentar recopilaciones de materiales sobre biología humana o tecnología médica, sino que nos interesan las relaciones entre los diversos conocimientos, su interpretación crítica, y la síntesis creativa que podamos hacer de estos conocimientos para transformar la realidad, partiendo de defender una concepción del hombre como ser bio-psico-social determinado social e históricamente.

Alejandra,
Est. Lic. en Enfermería - UNR
Coordinadora del Proyecto

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Síndrome de Burnout o de "estar quemado"

PRESENTACION

 El Burnout o quemamiento, es un síndrome de agotamiento emocional, de despersonalización y de reducción de la capacidad personal, que puede presentarse en sujetos que, por profesión, se "ocupan de la gente" (Maslach). Se trata de una reacción a la tensión emocional crónica creada por el contacto continuo con otros seres humanos, en particular cuando éstos tienen problemas o motivos de sufrimiento. Es decir, se puede considerar un tipo de estrés ocupacional, pero, aunque tenga algunos efectos morbosos comunes con otras reacciones al estrés, el factor característico del burnout es que el estrés surge de la interacción social entre el operador y el destinatario de la ayuda. Por eso se dice, que este síndrome es "el precio de ayudar a los demás". Así, cuando decimos o escuchamos que un funcionario u oficinista, por ejemplo, está "quemado", se trata de otra cosa distinta. El síndrome del burnout o quemamiento, está perfectamente descrito y estudiado y siempre se refiere al que pueden sufrir los profesionales que tienen por misión ayudar a los demás (médicos, enfermeras, maestros, policías, asistentes sociales, funcionarios de prisiones, etc.).
(Gómez Sancho Marcos y Bondjale Oko Teodoro, Síndrome de Burnout o quemamiento de los profesionales. Prevención y tratamiento. La gestión del estrés. El cuidado de los cuidadores. http://usuarios.tripod.es /prisión/artículos/quemamiento.htm).

Maslach y Jackson , especialistas americanas en Psicología de la Salud, han definido el  "burnout" como un síndrome de estrés crónico de aquellas profesiones de servicios que se caracterizan por una atención intensa y prolongada con personas que están en una situación de necesidad o de dependencia. Según estas autoras, el  Síndrome de Burnout se caracteriza por un proceso marcado por el cansancio emocional, la despersonalización y el abandono de la realización personal
(Báez Gloria, El síndrome de "burnaut" en mujeres que trabajan en el campo de la violencia familiar: http://www.cosmovisiones.com /habitacionpropia/cont/s_sindrome.html).

Se considera un trastorno adaptativo crónico, en asociación con las demandas psicosociales de trabajar directamente con personas. Se requieren al menos 6 meses de período desadaptativo, y puede ocasionarse tanto por un excesivo grado de exigencias como por escasez de recursos.
El burnout resulta de una discrepancia entre los ideales individuales y la realidad de la vida ocupacional diaria e involucra básicamente tres dimensiones:

1. Agotamiento emocional: se refiere a la pérdida o desgaste de recursos emocionales.

2. Deshumanización o despersonalización: desarrollo de actitudes negativas, cínicas e insensibles hacia los receptores (pacientes, clientes).

3. Falta de realización personal: tendencia a evaluar el propio trabajo de forma negativa.

Este síndrome se manifiesta por una sintomatología multidimensional, en el ámbito cognitivo, somático y emocional.
Las manifestaciones clínicas más frecuentes son los síntomas emocionales, existiendo ansiedad y ánimo depresivo, expresados como desánimo y hastío. Pueden producirse en ocasiones alteraciones de conducta (absentismo laboral, abuso de alcohol, consumo de otros tóxicos, etc.). También se han descrito síntomas psicosomáticos como cefaleas, insomnio y trastornos gastrointestinales. Todos ellos pueden concluir en incapacidades laborales.
Existen otras formas de presentación, en forma de trastornos del comportamiento, que suelen "salpicar" al resto de los compañeros del trabajo y al entorno familiar. Son frecuentes las actitudes negativas, sarcásticas y poco colaboradoras, que dificultan y enturbian la dinámica de grupos normal en un trabajo en equipo. Del mismo modo, esta actitud es sufrida por el paciente, que percibe la apatía del médico, cerrándose así un círculo muy difícil de romper ((Capilla Pueyoa   R., El síndrome de burnout o de desgaste profesional – Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Madrid.)

 Algunos enlaces para seguir leyendo sobre el tema:

 
http://www.satse.es/salud_laboral/sindrome_burnout.htm
El Sindrome de Burnout

http://www.psicologia-online.com/autoayuda/burnout.htm
El síndrome burnout o síndrome de "estar quemado"

http://copsa.cop.es/congresoiberoa/base/trabajo/orgr52.htm
Burnout en el ámbito laboral sanitario

http://www.somosmujeresperu.com/%20cuidemos_nuestro_cuerpo/articulos/sindrome_burnout.htm
El síndrome "Burnout". Estrés crónico en profesionales sociales

 

Manual de bioseguridad de la OMS gratis

Hagan click en el siguiente enlace y lo pueden bajar (también en versión PDF).

Este dato es gracias a los compañeros de la lista Unidos por la Información de Buenos Aires

 http://www.paho.org/Spanish/AD/THS/EV/labs_biosafety.htm

Mujeres al Oeste: autoorganización para la educación en DDSSy RR y género

Mujeres al Oeste: autoorganización para la educación en DDSSy RR y género 

 fuente: www.anred.org

"Nosotras nos asociamos para hacer jornadas de prevención sobre violencia contra las mujeres y violencia familiar. Porque creemos que es uno de los elementos clave del sometimiento de las mujeres" señala Zulema Palma, activista de Mujeres al Oeste. Este espacio promueve talleres dirigidos a toda la comunidad sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual y VIH/ Sida, anticoncepción, aborto, sexualidad, entre otros. Asimismo aclara que "la lucha es por afianzar y acrecentar los derechos de las mujeres, los y las adolescentes y jóvenes, para que puedan ejercerlos plenamente".ANRed entrevistó a esta referente feminista para conocer el trabajo que desarrolla la agrupación.

Cerca de la estación de Morón, a unas cuadras apenas se encuentra el espacio de Mujeres al Oeste. ANRed se tomó el tren y llegó a la zona para entrevistar a Zulema Palma, integrante activa de ésta organización feminista.

-  AnRed: ¿Qué es Mujeres al Oeste?

-Zulema Palma: Es una organización feminista que trabaja por los derechos y el mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres adolescentes, jóvenes, niños y niñas. Desde hace 11 años que tomamos el nombre Mujeres al Oeste. Antes empezamos con un programa de radio, 'Aquelarre al Oeste' en 'FM En Tránsito'. Éramos cinco integrantes que elaborábamos y reflexionábamos sobre temáticas diversas siempre desde la perspectiva feminista. Ese ciclo concluyó pero sostuvimos la idea de activar en el Oeste, porque veníamos trabajando con las mujeres en los encuentros nacionales y regionales. Aunque nos interesaba particularmente tener un espacio en nuestra localidad porque sabíamos que muchas mujeres no tenían acceso a la capital. De esta manera también cuestionamos que, tanto las actividades como los espacios, siempre estén concentrados en la capital.

-  AnRed: Luego del programa de radio, ¿cómo se encaró el trabajo de la organización?

-Zulema: Empezamos generando talleres de salud, de sexualidad y encuentros para tratar estos temas. A la vez que nos constituimos como organización en el '95. Conseguimos un subsidio en el Consejo de la Mujer y trabajamos sobre "Mujer, Comunicación y Género". Fue una linda movida en una sociedad de fomento en Castelar. A partir de esa actividad tuvimos la posibilidad de tener la personería jurídica.

-  ANRed:¿Cómo desarrollaron el trabajo concretamente?

-  Zulema Palma: Trabajábamos 'artesanalmente'. Por un lado, hacíamos teatro debate sobre violencia, talleres en todos lados. Nos relacionamos con otros grupos para hacer jornadas sobre violencia contra las mujeres y violencia familiar. Porque creemos que es uno de los problemas clave del sometimiento de las mujeres. A la vez, analizábamos la situación social, política, de género. De esta manera, participamos en la Red Nacional por la Salud de la Mujer. Así en el 2002 conseguimos este lugar, en Morón.

-  ANRed: ¿El impulso de los talleres sobre violencia también generó una intervención en las políticas del municipio?

-  Zulema Palma: Si, a raíz de la experiencia en los talleres comenzamos a juntar firmas para tener un servicio para la mujer y para que se sacara una ley provincial que no teníamos. Activamos en la municipalidad para que se instrumentara este servicio. En ese sentido, fue importante ir acopiando textos ya que en el 2002 llegamos a este lugar con lo que habíamos acumulado y armamos un centro de documentación. Concretamente, en el 2003, empezamos con el servicio de atención a las mujeres que sufren violencia de sus parejas y hacer talleres en Morón. De todas maneras, continuamos yendo a los barrios y donde nos llamaran, a dar talleres de sexualidad, de salud y prevención. Entonces cumplimos con área de salud, área de violencia y área de comunicación.

-  ANRed: ¿Cómo fue la relación con el municipio?

-  Zulema Palma: Fue un logro que el Estado se hiciera cargo y que instaláramos la perspectiva de género, porque había un servicio que no nos satisfacía. Conseguimos convencer al intendente, a funcionarios y funcionarias que necesitábamos otra cosa y ellos nos plantearon llevar un plan municipal sobre prevención de violencia familiar y así lo hicimos. Pero nos topamos con que el intendente Martín Sabatella no quería aumentar el número de empleados. "Entonces, capacite a la gente" le respondimos y lo hicimos nosotras. Luego, la otra etapa de capacitación era la de formar el centro de prevención. Se creo el 'Consejo de la Mujer' y la 'Dirección de Políticas de Género'.

-  ANRed: ¿Qué valor le otorga el grupo a esta intervención?

-  Zulema Palma: Nosotras trabajamos en forma de asociación, somos independientes de los partidos, y del Estado. Estamos contentas, porque creemos que hemos cumplido una etapa que nos habíamos propuesto. Ahora empezamos a trabajar más fuerte el tema de abuso sexual infantil, con las psicólogas y el área de comunicación. El área de comunicación, además de tener el centro de documentación, la biblioteca, dos páginas web, genera materiales gráficos, en forma de folletos. Sabemos que a la gente le da resultado leer estos folletos y trabajarlos en taller.

-  ANRed:¿Con que otros grupos articulan actividades?

-  Zulema Palma: Trabajamos con otras organizaciones que tienen chicos en situación de calle, por ejemplo, porque son cosas que nos interesa socialmente o políticamente. Nos llaman para hacer los talleres de sexualidad, en muchos lugares de la provincia y del interior. Próximamente iremos a Córdoba y Neuquén. En Corrientes daremos talleres sobre violencia y abuso sexual en una asociación por un caso particular con chicos discapacitados abusados.

-  AnRed: ¿Cómo se suman activistas a Mujeres al Oeste?

-  Zulema Palma: Tenemos sistemas de pasantías con la Universidad de Buenos Aires. Muchas chicas que hicieron pasantías acá, se suman luego a la institución, otras vinieron traídas por otras compañeras o son mujeres que tuvieron la experiencia de padecer violencia. Una vez, una alumna me dijo en la Universidad de la Matanza, "me di cuenta de algo: en tal propaganda de la tele, el que toma la decisión para lo que sea, desde una compra hasta lo que se te ocurra es el hombre, siempre es el hombre". Cuando empezás a mirar de esta forma, ya no paras. Ese es nuestro objetivo. Primero se acercan por los temas que tratamos y después se van metiendo de a poco. Además, convengamos que muchos espacios feministas no hay.

-  ANRed: ¿Se trata de una moda hablar de 'género', o 'espacios de mujeres'?

-  Zulema Palma: Yo empecé a activar desde el '89. Siempre esta el riesgo de ser cooptadas, desde el discurso, el asunto es tener en claro cómo seguir. Hoy el tema 'mujer' esta en agenda porque no les queda otra, y es por la presión del movimiento de mujeres. Sí, tiene mucho de decisión política, pero también tiene mucho de la lucha de mujeres, es decir de la trayectoria del movimiento. Hace más de 20 años ya que existe la lucha feminista por el aborto, por ejemplo. La Comisión por el Derecho al aborto se creo en el '87, y con sus más y sus menos, con sus idas y vueltas, todavía funciona, y tiene una trayectoria que no inventó Ginés González García. Él dio un punto de interés político, 'politiquero', si querés, donde uno dice A y otro dice B en el mismo gobierno. Tampoco es la campaña que tiene sus fallas, pero si no hubiera estado toda esta historia previa, por mas que Ginés la lanzara, no tendría el mismo efecto. ¿Por qué hoy en día en Formosa, en Jujuy, en Santiago del Estero se esta luchando por el aborto?. Son provincias muy conservadoras, de sociedades conservadoras. Pero es debido a los procesos sociales que en gran medida accionamos las mujeres que ganamos el espacio. Nadie nos regaló nada. Salimos a la calle pusimos una mesa, repartimos volantes, folletos. Hay que reconocer que por más que una haya andado mucho camino, hay mucho por andar todavía. Hay que solidificar espacios, no sólo llegar. Tiene que ver con fortalecer lazos con el resto del colectivo femenino, discutiendo, luchando porque hay muchas cosas por conquistar.

 

Contactate: www.mujeresaloeste.org.ar

 

 

Hay una nueva forma de ver TV: Novedades de ágora TV de la semana

Novedades de ágora TV de la semana
en www.agoratv.org
 
Gruerra Civil Espanola:
Los presos del silencio
Vivir la utopía
Un pueblo en armas (CNT-FAI)
 
Luchas obreras:
San Precario (Italia)
Mc Donals explota (Francia)
Precarias a la deriva (Espana)
Luz y Fuerza de Córdoba contra la privatización
UCI 34 (una noche en cuidados intensivos del hospital Garraham)
 
Empresas recuperadas:
Construyendo resistencia (Zanon bajo control obrero)
BAUEN cooperativa de trabajo
 
Internacionales:
Juba (francotirador en Irak)
 
Resumen Latinoamericano:
Médicos cubanos por el mundo (programa del 3 agosto)
La lucha del MST de Brasil (programa del 10 de agosto)
 
Movimientos sociales:
EMBA en lucha (escuela de arte en Quilmes)
 
Memoria histórica:
Por el mismo camino (lucha de las Madres de Plaza de Mayo)
Gaviotas Blindadas, historias del PRT-ERP (adelanto del largometraje)
Tosco, homenaje del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba
 
proximamente:
Repecuciones de la invación al Líbano en Argentina
Juicio al torturador Simon Turco Julian
Recital de La Renga en Zanon
 
 
www.agoratv.org


Grupo Alavío - video y acción directa
 
Para más información visite
nuestro sitio www.alavio.org

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Enterate lo que es la nueva TV comunitaria y de resistencia en Argentina: agoratv.org

Enterate lo que es la nueva TV comunitaria  y de resistencia en Argentina

 

Fuera de la ley, por Grupo Alavío

 

 

Hay mucho mas que decir de la fuerza material del público que a favor de la opinión pública. La  primera puede ser refinada. La segunda es siempre imbécil. Se dice con frecuencia que la fuerza es un argumento. Pero esto depende de lo que se pretenda demostrar. La mayor parte de los problemas más importante de estos últimos siglos (...) han sido resueltos exclusivamente por medio de fuerza material. La misma violencia de una revolución puede dar grandeza a la multitud. Fue un día fatal aquel en que el público descubrió que la pluma es superior en poder a un adoquín y puede ser más peligrosa en la ofensiva que el ladrillo. Inmediatamente el público buscó al periodista, lo encontró, lo fomentó, e hizo de él su criado activo y bien retribuido. Lo cual es lamentable para el uno como para el otro. Detrás de la barricada puede haber mucha audacia y heroísmo. Pero ¿qué hay detrás de un artículo de fondo que no sea prejuicio, estupidez, puritanismo y verborrea? 
Oscar Wilde El alma del hombre bajo el socialismo (1890)

                                                        

La perspectiva

 

Aunque mucho se ha escrito sobre lo alternativo o alterativo como debate, en los colectivos de producción de contrainformación donde participamos, fue la práctica más que la reflexión teórica la que nos obligó a dividir aguas entre las experiencias comunicacionales. La discusión interna tendiente a la búsqueda de horizontes y la necesidad de identificar quién es aliado táctico o estratégico, amigo o simplemente vecino, conocido o compañero, nos condujo a pensar qué características deberían poseer los medios para ser pensados como parte de un movimiento tendiente a aportar desde una práctica revolucionaria.
En lo que hace a la contrainformación, existe también una variada gama de definiciones y sentidos. Una primera aproximación corresponde a una interpretación más o menos literal y generalizada, donde la acción comunicacional parte de la necesidad de dar respuesta a lo anunciado (pregonado) por los medios masivos y hegemónicos . Es decir: si el gran medio de la burguesía publica “A” nos vemos obligados a dar nuestra versión sobre “A”.
             Una segunda aproximación a la contrainformación se encuentra en aquellas experiencias que intentan penetrar en las “grietas” del sistema mediático, filtrando información que pueda beneficiar en algún sentido a los sectores populares.  Ya sea por la novedad del tema, por el carácter “progresista” que muchos medios masivos intenta aparentar, por tener un “periodista amigo” en la redacción, etc., podría pensarse que es posible el aprovechamiento de las contradicciones en el campo enemigo y hacer una práctica política de esto.    
            ¿Pero cuáles son los alcances de estas definiciones? Sin duda, los límites más graves se encuentran, en el primer caso, en la elección de la agenda: como un reflejo invertido, la experiencia comunicacional se reduce a los temas propuestos e impuestos por los grandes medios. Y como la formación de la opinión pública es un objetivo estratégico de los grupos de poder, enfocan muy precisamente sus recursos hacia aquellos temas que favorecen tal o cual necesidad coyuntural para la valorización del capital (apoyar o denostar un régimen o gobierno, desviar la atención de algún problema particular, promover algún proyecto político o económico, etcétera). En este sentido, los medios masivos muchas veces incluyen temas sensibles socialmente en pos de algún objetivo poco claro, como puede ser alguna interna entre los propios intereses del poder o tratar de resignificar lo habitual como excepcional (de tanto en tanto algún niño muere de hambre en vivo y en directo por los canales de TV y los diarios publican la noticia en tapa). En este caso podríamos preguntarnos ¿que o quién nos obliga a correr esta carrera en campo enemigo?
En la segunda aproximación a la caracterización de contrainformación, aunque aceptemos la hipótesis de la existencia de “grietas” que permiten ser penetradas, no podemos dejar pasar que tanto el control de los contenidos, como los parámetros estándares que son aplicados en las empresas capitalistas prenden la luz roja de alerta ante cualquier síntoma de “cuerpo extraño”. De ahí en mas se ponen en marcha los mecanismos del ocultamiento, censura,  autocensura y descontextualización. Incluso hasta  “desmentidas” e invención de pruebas en contrario de alguna “falla” informativa que se halla pasado, pueden tener cabida en este proceso de producción de subjetividades.
Así, pese a que no es inocua esta posibilidad (resulta atractivo bucear entre el marasmo de velos que encubren las relaciones sociales de explotación), el resultado es dudoso a nuestro entender, porque es sumamente difícil remontar para el sentido común el andamiaje ideológico que constituye el sistema comunicacional de la burquesía.  En la práctica, tanto la selección de noticias como la lectura entre líneas  es todavía dificil de pensar en la mayoría de los receptores de la información de los grandes medios.
Sin embargo, aún existe mas opción sobre como pensar la contrainformación. Mas allá que puedan incluirse las prácticas mencionadas anteriormente como estrategia comunicacional para la lucha anticapitalista, es fundamental ampliar el espectro de posibilidades superando las imposiciones del enemigo de clase y sorteando los campos de batallas y armas del estado y patrones.  Entonces se hace imprescindible constituir agendas y canales propios de expresión según las dinámicas y necesidades de los sectores más activos en la lucha de clases, valorizando excluyentemente las perspectivas y acciones de los trabajadores y demás sectores explotados y oprimidos por el sistema capitalista. Esta modalidad, que tiene su máximo potencial en el marco de la lucha revolucionaria,  puede proponer, a la sociedad de conjunto, visiones que rompan con lo establecido, que den batalla por la constitución de una nueva subjetividad tendiente a la libertad y emancipación de clase trabajadora. La producción simbólica pasa a ser, de este modo, militancia social y política, acto creador de emancipación. Buscando nuevos caminos y escenarios propios nos vemos en la obligación de romper el estrecho corcet de la sociedad de control. Nos encontraremos rapidamente en el limite de la regulación, de la norma, de la ley. Paso seguido las fronteras entre legalidad e ilegalidad se vuelven borrosas, arbitrarias ante las interpretaciones de jueces, policías y demás herramientas del poder para mantener el hambre y la explotación. Por lo tanto la participación orgánica en la lucha de clases, desde esta opción de contrainformación, necesariamente va a transitar por esos senderos. Con un pié dentro y el otro fuera del sistema legal, económico y político de la burguesía.
¿Cómo se determinan las fronteras entre lo legal y lo ilegal? ¿Qué parámetros son los que detonan los aparatos represivos para ejercer la censura, la proscripción y hasta la cárcel para aquellos que vulneren las normas establecidas? ¿Qué aspectos del mensaje son considerados inofensivos, tolerables, peligrosos o hasta pasibles de persecución y sanción penal? Estas son sólo algunas de las preguntas significativas a considerar a la hora de planificar estas acciones de comunicación.

Entre el decomiso y la cooptación

Las prácticas comunicacionales de nuevo tipo, en su amplia gama de variantes, dependieron en las últimas décadas del ingenio de los sectores populares para adaptar y apropiarse de técnicas y tecnologías desarrolladas en el marco de la producción capitalista mercantil. En la década de los ochenta, con el auge de las emisiones de radio en frecuencia modulada (FM), aparecieron en todo el país cantidades de señales impulsadas por las más variadas motivaciones: reivindicación de la libertad de expresión luego de los años de dictadura militar ; difusión de políticas partidarias de sectores de la izquierda institucional; proyectos de servicios y promoción comunitaria; órganos de expresión de subculturas agrupadas a través de la música o consignas culturales particulares, y –también-- expresiones comerciales que se camuflaron con algunos de los condimentos enunciados .
Sin un marco jurídico que las contemplara, todas estas experiencias transitaron la ilegalidad hasta el día de hoy, bajo la figura de “emisiones clandestinas” y la denominación mediática por parte de la burguesía de “radios truchas”.
Esta situación obligó al acuerdo entre partes, a través de sus fundadores, tanto para trabajar en pos del reconocimiento legal como para librar acciones conjuntas de protesta en casos de cierres y decomisos de emisoras, permitiendo agrupamientos de radioemisores en asociaciones profesionales. Como la otra cara de la moneda también hubo guerras comerciales por las frecuencias, la práctica de “pisar” con mayor potencia de transmisión a otras radios, la pelea por fuentes de recursos financieros  y por la obtención de algún reconocimiento precario por parte del Estado nacional, provincial, municipal o del poder judicial . Todo esto en un cuadro político y económico que guió las tendencias represivas por parte del Estado, demostrando tanto arbitrariedad para la represión, como voluntad de transformación funcional de estas experiencias a favor de los intereses de turno del poder.
            Ahora bien, durante los noventa se desarrolla en Argentina uno de los procesos de concentración y centralización del capital más salvajes. Precisamente el sector de las comunicaciones es uno de los baluartes más preciados de todos los rubros. Se privatizan los canales de TV, las emisoras de radiodifusión de AM o FM y las empresas telefónicas; la difusión privada de televisión por cable llega prácticamente a todo el país y comienza una lucha encarnizada por la compra y recompra de medios tendientes a la integración de multimedios y la eliminación de posibles competencias. Pese a ello --o justamente por ello--, en esa misma década se da el boom de los canales de TV de baja potencia . Con la aparición del video hogareño y el consiguiente abaratamiento de la realización audiovisual, una disposición tecnológica relativamente simple y un tipo de cambio que permitía la importación de microcomponentes para transmisores a relativamente bajo costo, estas experiencias se multiplicaron.
Pero la reacción del Estado, en este caso, no fue tan condescendiente. Desde muy temprano se sucedieron las persecuciones con cierres de las emisoras, decomisos de equipos y apertura de causas penales y civiles para sus responsables. Al mismo tiempo, se redobló la política de cooptación de estos medios por parte del sistema político partidario tradicional, sosteniéndolos económicamente desde municipios u otras esferas del poder y transformando sus contenidos y mensajes a favor del poderoso de turno. En estos casos, orgánicos al sistema capitalista, los medios fueron tolerados y financiados más allá de su consideración como “ilegales” en términos de ley de radiodifusión.
Sin embargo, los mecanismos de cooptación de los medios nacientes  también tienen sus matices y debe haber voluntad de contraparte para que esto suceda. A esto contribuyó entre otras cosas las expectativas de quienes tuvieron las primeras iniciativas de profesionalizar el medio, los intentos de “seducir” en términos de mercado posibles anunciantes o fuentes de financiamiento; las exigencias de incorporación de equipamiento; el temor por mantener la señal fuera de posibles competidores y la reivindicación de “vivir del medio” de los dueños de radios y canales “alternativos”. Así, se fue cediendo cada vez mas a las presiones del mercado. Se venden espacios con lo que se fragmenta la unidad de la programación, apostando al que mejor cotiza. Los contenidos y el formato se uniforman. El tono de la voz se vuelve grave y seductor. Se eliminan las tonadas locales. Las voces de la disidencia se apagan ante la posibilidad (incierta) del reconocimiento estatal.
Algunos temas desaparecen de la señal; paradójicamente, aquellos que dieron motivo de nacimiento al medio. No se reconoce en el aire la calificación legal que pende sobre radios y canales de tv como espada de Damocles. En caso de allanamientos o cierres temporales, la explicación que prima ante el público es que hubo “desperfectos técnicos”. La hipocresía pasa a ser explotación mercantil. El alma del medio se tiñe del color del dinero. La autocensura recorre el camino del financiamiento. Y el objetivo central, entonces, se muestra de cuerpo entero: mayor potencia de emisión, mayor capacidad de facturación.
Frente a la completa integración de la mayoría de las experiencias, otras pivotearon entre un perfil social y la infinita búsqueda de la opción por lo legal, a la vez que descartaron como aventureras o utópicas otras iniciativas que no contemplaron las soluciones legales o de mercado como condicionantes de sus contenidos y de su propia existencia.

El todo y las partes

 

¿Cuáles son las características de las experiencias que siguieron funcionando (aunque en forma intermite o temporalmente) pese a los cantos de sirena del mercado y del posibilismo, aquellas leales a sus objetivos de transformación en tanto herramienta militante de contrainformación? Vamos a intentar puntualizar algunas, que podríamos resumir en las formas de propiedad, gestión, financiamiento, contenidos, participación e integración a los movimientos sociales y políticos.
La propiedad. No es posible que un medio de comunicación sea parte de un proceso social tendiente a cuestionar las instituciones del sistema capitalista si está basado en la explotación del trabajo. El sistema capitalista, justamente, se sustenta en la apropiación del trabajo de la clase desposeída de los medios de producción por parte de los patrones y dueños del capital, cuyo basamento fundamental está dado por el derecho a la propiedad privada. Por eso, más allá de la “buena voluntad” que tenga el dueño del medio, éste vive en forma permanente la contradicción de reproducir lo establecido.
En otras palabras: no existe posibilidad alguna de interpretación de una empresa de propiedad privada que no sea la obtención de utilidades (ánimo de lucro) para reproducir el avance de capital inicial. Por lo tanto es necesario y fundamental pensar alternativas a la propiedad privada que incluyan otros objetivos. Como prioridad: la promoción del servicio comunitario y el establecimiento de nuevas formas de relación social dentro del propio sistema capitalista tendientes a prácticas de vínculos solidarios y de producciones no mercantiles. Tal vez la modalidad más apropiada para este desafío esté en la propiedad social o colectiva del medio; es decir, colectivo de trabajadores, organizaciones sociales, incluso público destinatario de los mensajes deberían ser los “dueños provisorios” del medio a la vez que responsables del patrimonio social que lo compone.     
La gestión. La modalidad predominante con respecto a cómo llevar adelante una experiencia comunicacional es la de delegar a un “gerente” o “administrador  profesional” las tareas de gestión. Este modelo lleva implícita la concepción de la división social del trabajo entre los que diseñan y conciben, por un lado, y los que producen y ejecutan, por el otro. La producción capitalista utilizó como forma de control social, disciplinamiento y herramienta a favor del aumento de la tasa de explotación la expropiación de los saberes obreros, poniéndolos a resguardo en oficinas de ingeniería de métodos y tiempos, reduciendo a mínimas expresiones las tareas de los trabajadores con gestos repetitivos y programados tendientes a optimizar el control del cuerpo y las cadencias (ritmos) de trabajo. De ahí la necesidad de una mediación profesional entre el propietario del capital y el trabajador. Estos cuadros intermedios en la jerarquía empresarial llevan adelante el imperativo de mayor tasa de beneficio para el capital invertido y actúan en consecuencia.
Una modalidad que anule esta intermediación y dé participación a los sectores involucrados en el proceso comunicacional seguramente optimizaría recursos al eliminar este factor distorsivo. Además, en términos de nuestro objetivo --como lo fundamental es la constitución de agenda propia--, la mediación “profesional” del técnico en gestión no alcanza; incluso, da límites muy cortos a la experiencia. No tiene sentido el retratar, analizar, evaluar o convocar a la lucha de clases sin la participación activa de los actores sociales involucrados en el proceso de lucha. Por tanto la gestión debe ser participativa y flexible para que tengan espacios los sectores en lucha interesados en la existencia del medio.
El financiamiento. Un límite claro y difícil de superar para cualquier emprendimiento comunicacional es el financiamiento tanto para comenzar a funcionar como para desarrollar los recursos tendientes a saldar los gastos operativos y las inversiones en tecnología que hacen falta. La primera tentación es que el propio medio, a través de la venta parcial de espacios, sea la fuente de ingresos principal; de hecho los medios masivos de la burguesía obtienen sus ingresos fundamentales de la publicidad y de la venta directa espacios para terceros. Esta política de ingresos, sin duda, condiciona los contenidos y la coherencia interna de programación, cuando el rating de productos comunicacionales / mercancía es la medida de la supervivencia.
De hecho, la valorización del mercado restringe a parámetros estrechos las posibilidades temáticas como de exploración formal: los sectores que decidieron el futuro de sus medios ligados a la valorización mercantil, se estructuraron sobre la pobreza de contenidos a partir de la necesidad de consensuar con sus posibles anunciantes o financistas “el qué, cómo y cuándo del medio”.
¿Cómo romper entonces con esta restricción? Siendo el colectivo de trabajo el recurso principal para la operatividad de un medio, lo descontamos como parte constituyente a través del rescate del trabajo voluntario y de la militancia social como factor dinámico y creador de valor social. Otros agentes intervinientes, como las organizaciones sociales o políticas que participan en la elaboración de la agenda del medio o el público objeto de los mensajes, deben ser tenidos en cuenta también en lo relativo a la posibilidad de financiamiento genuino. Pensamos que ésta es la posibilidad más saludable y ligada a los objetivos originarios de la comunicación.
Los contenidos. Motivo de ser de un medio, los contenidos también están atravesados por las contradicciones señaladas en la caracterización de los anteriores elementos. Son los que nos permiten pensar en algún mecanismo que dé coherencia interna a un discurso compuesto por la colección de temas, notas o programas que aborda un medio de comunicación. El terreno de los contenidos es un espacio en la búsqueda de lo popular, que presenta la tensión entre lo espectacular por un lado y las necesidades organizativas y de constitución de discurso de los sectores en lucha por el otro. Que contiene la atracción por lo fragmentario, que limita  la realidad a aspectos parciales, como la búsqueda de unidad ideológica de sentidos. La apertura a la diversidad, junto a la provocación; la crítica social con la autocrítica, la necesidad inmediata con la búsqueda y experimentación de las formas. Estos aspectos son indispensables a la hora de planificar la programación.
LA paRTipación.  ¿Es posible resquebrajar el mandato tecnológico de nacimiento, que hace unilateral al medio?. Para dar respuesta a esta pregunta es importante la búsqueda de una práctica que implique alguna forma de reversibilidad de la carga que transita. Si no existe este intento reproducimos autoridad, inmobilización.  Y en esto no basta intentos formales, recursos para la apariencia. Solo cuando la festividad de lo público identifica al protagonista con el espectador en un juego dialéctico de interacción, es inimaginable una sola voz, un solo camino de esa voz. La celebración iguala en términos comunitarios. Es posible, por tanto, un feedback que a la vez que represente a las audiencias, las haga constituyentes de un discurso abierto y construido colectivamente.

            LA ADAPTACION Y APROPIACION TECNOLÓGICA  La posibilidad de completar un proceso productivo desde la extracción de las materias primas, pasando por la transformación de los materiales hasta que estos son consumidos por quienes tienen necesidad de ello, es el anhelo de todo productor o colectivo de producción que se halla propuesto la autonomía como objetivo estratégico. Algo parecido pasa con las apropiaciones de tecnologías. Si bién todavía en muy grande la dependencia proveniente de la producción mercantil, debería ser un tema prioritario la producción por nosotros mismos, de los equipamientos necesarios. Dentro de esta política es muy importante la adaptación, resignificando los objetivos originales para las cuales fueron diseñados y fabricados, gran parte de los equipamientos y transformándolos en boomerangs contra la ideología dominante.  Esta opción requiere de programas de formación en los aspectos técnicos y tecnológicos de la mayor cantidad posible de compañeros.
La integración a los movimientos sociales y políticos ¿cómo hacer para que las propuestas comunicacionales sean aceptadas por el público que se espera las recepte? ¿Qué lenguaje usar, cómo integrarnos con grupos afines, cómo perforar aún más las contradicciones que somos capaces de identificar en el sistema político y comunicacional de la burguesía?
            Así como es posible apropiarse y darle otro sentido a las tecnologías, la respuesta a estas preguntas están íntimamente ligadas a la posibilidad de apropiación de los medios contrainformativos por parte de los sectores en lucha. Para que esta apropiación se haga carne, es necesario primero que el colectivo comunicacional se integre a los movimientos sociales y a los procesos de lucha. El ideal es formar parte de las organizaciones y contar en acuerdo político las historias que se quieren narrar. El otro objetivo es que los sectores en lucha se transformen a la ves que protagonistas en productores de sus propias realidades / mensajes a ser emitidos por el medio.

¿Fuera de la ley?

            Las prácticas que se encuentran dentro de la perspectiva aquí planteada apuntan entonces a dar la batalla contra el imaginario establecido. Trabajan por constituir identidad y un pensamiento que refleje los intereses y las necesidades específicas de los trabajadores y de los sectores explotados. Por eso no se escudan en una supuesta objetividad, sino que, al contrario, comparten el carácter de compañeros con los que están luchando: el medio es una herramienta más, como lo es el palo o la capucha. Evidentemente, el margen de legalización de una experiencia que cumpla con estos postulados y sirva como herramienta a ser usada contra el sistema capitalista es bastante poco probable. Aún así, la opción de resignar o directamente suprimir alguno de los postulados señalados en los apartados anteriores es suficiente para cuestionar la propia existencia del medio como arma en contra del sistema.
            En efecto, muchas veces escuchamos frases hechas y lugares comunes que indican que “hay que moderar el discurso para lograr la legalización”; que “hay que mantener la crítica pero con un perfil bajo que nos dé chances para obtener un permiso precario que nos permita funcionar”; que “hay que cuidar la herramienta para una etapa superior de la lucha de masas” y que, en todo caso, hay que esperar mejores tiempos para, ahí sí, “desarrollar nuestra verdadera política”. El sueño de la legalización como utopía redentora esconde los costos que, para alcanzarla, deben asumir estas las experiencias: alejarse de los objetivos que dieron nacimiento al medio.
El primer obstáculo de la legalización, para ser más precisos, es el paso que implica dejar de ser una organización  informal para convertirse en una organización que atienda los requisitos de las normas legales. Para funcionar, el medio tendrá que adoptar una figura jurídica comercial preexistente (sociedad anónima por ejemplo) o en el mejor de los casos una cooperativa, mutual, etc. Adherir al régimen impositivo vigente, con el pago de los impuestos correspondientes y las cargas previsionales, o asumir la responsabilidad de la deuda devengada periódicamente, que aumenta los costos de funcionamiento y en definitiva lleva la búsqueda de atajos que el propio sistema otorga: por ejemplo, los regímenes de contratos laborales flexibilizados.
Al mismo tiempo, los equipamientos adquiridos deberán ser aquellos normatizados por los organismos del Estado, que –obviamente-- responden a los estándares tecnológicos de los grupos transnacionalizados que monopolizan el mercado de la electrónica e imponen tecnologías. De este modo, queda eliminada la posibilidad de producir tecnologías apropiadas sorteando las marcas y patentes impuestas. Y, junto a ello, la necesidad de competir en el mercado para sostener el nuevo andamiaje y sus requerimientos, que lleva a la búsqueda de ingresos mediante publicidades de empresas públicas y privadas, con el consecuente impacto en los contenidos. Y podríamos seguir un largo rato.
Así, aunque contraria a la opinión mayoritaria de teóricos y responsables de medios de comunicación que hoy existen en el aire bajo estado judicial precario o directamente ilegal  y que proclaman como acción política la presión por el reconocimiento estatal de medios de baja potencia o comunitarios, entendemos que los costos y restricciones inherentes a esta alternativa son peores que la situación actual.  Si existe la voluntad que los medios de comunicación sean herramientas para la lucha emancipatoria de la clase trabajadora, pensamos que tal vez sea mejor asumir la condición que caracteriza la ley del estado burgués a aquellas experiencias que no se ciñan a sus normas, tomar las medidas de seguridad que correspondan y no resignar ningún aspecto que desvíe su sentido original o disminuya su potencia libertaria. En casos en el margen, muchas veces fuera de la ley.

 

Grupo Alavío


Decimos interpretación generalizada porque el ejercicio del derecho a la versión desde “el otro lado” de los hechos o de la información, por un lado, y la crítica al encubrimiento y la manipulación generada por los grandes medios, por el otro, es a la vez sentido y práctica corriente.

La dictadura militar 1976-83, en efecto, silenció todas las voces que no fueran cómplices con su objetivo de aniquilamiento de la disidencia al modelo de acumulación capitalista neoliberal.

Estas experiencias de radio, pequeñas y comerciales, se orientaron desde el principio hacia el objetivo de valorización de capital, ocupando un medio escaso como lo es el universo de frecuencias de ondas que permiten transmitir señales radiofónicas o televisivas para ser fuente de ingresos monetarios en un futuro mediato.

Algunas radios obtuvieron permisos precarios de emisión por tiempo limitado otorgados por el COMFER, otras ganaron ante la justicia recursos de amparo y otras, directamente, se convirtieron en órganos de difusión de municipios, punteros y políticos locales.

Si bien no existe información precisa, se estima que llegaron a emitir más de cien canales en todo el país.

 
 

La salud en la Revolución Bolivariana

CONQUISTAS Y RIESGOS
LA SALUD EN LA REVOLUCION BOLIVARIANA
Por: Modesto Emilio Guerrero (especial para ARGENPRESS.info <http://ARGENPRESS.info>)
Fecha publicación:10/2/2005

En Venezuela se está conformando un nuevo sistema de salud. Constituye uno de los segmentos socioeconómicos de mayor incidencia social por su valor cuantitativo en el índice de desarrollo humano. Sin duda es el resultado de las ingentes inversiones públicas desde 2002-2003, aunque la génesis de esta nueva 'salud' en Venezuela se encuentra en los primeros años del proceso político nacionalista conocido popularmente como 'revolución bolivariana'.

Este nuevo mapa de salud se apoya en la Misión Barrio Adentro, uno de los programas sociales de mayor trascendencia en la reciente historia nacional, si es medido por sus efectos territoriales en salubridad masiva. Como todo lo que se hace con la movilización social, no viene solo.

Para el establecimiento de esta Misión se encadenaron decisiones y convicciones políticas dentro y fuera de Venezuela (por ejemplo, Cuba que aportó 14 mil médicos y su experiencia internacional en asistencia primaria). Una de las convicciones decisivas fue la de los barrios obreros y pobres que sostuvieron el programa en todos los sentidos, no sólo yendo a curarse, también ejerciendo la defensa de los módulos y sus clínicos. Esto constituyó una movilización social y una batalla ideológica.

Sería inconcebible el triunfo de Barrio Adentro, sin la profunda movilización política registrada en Venezuela desde 1998, especialmente cuando esta acción de masas adquirió carácter revolucionaria en 2002. En esa medida Barrio Adentro y la nueva salud venezolana constituye una conquista social.

Es sencillo, la Misión Barrio Adentro no hubiera sido posible sin no lo sostenía el poderoso movimiento social bolivariano que apoya a Chávez.

Sus efectos positivos están impactando en forma inmediata sobre todos los segmentos de la población, en esa perspectiva su acción tiene alcance territorial. Ha servido para ayudar a sostener la estabilidad etaria, el equilibrio sanitario ambiental (relación individuo-ciudad-naturaleza), la reducción en las tasas de morbilidad y mortalidad, la estabilidad en el empleo productivo y el estado de felicidad individual y social. Como programa social en pleno desarrollo, vive atrapado en la dialéctica del impacto de lo nuevo, que por eso mismo es frágil, bajo el peso muerto de lo rancio.

La más útil de las conquistas

Hasta 1998, Venezuela era valorada por los barriles de crudo en el mercado mundial, sus teleculebrones y las reinas de belleza que salían de sus pasarelas.

Esa imagen bizarra comenzó a modificarse en 1999 en el terreno político. Desde la acción revolucionaria de abril de 2002, y 11 meses después, la conquista de PDVSA, la sociedad venezolana dio un salto en histórico en el desarrollo de sus logros. Cada uno de sus segmentos sociales comenzaron a transformarse. La salud fue uno de ellos.

Se evidencia desde entonces, una transformación radical en los ritmos de construcción del proyecto nacionalista del gobierno. Lo que permanecía dormido se despertó bruscamente, lo que era lento se aceleró y lo indefinido comenzó a contrastarse, a la luz de la más grande movilidad social y toma de conciencia política vivida por Venezuela desde la Revolución del 23 de Enero de 1958.

Si 1999 fue el inicio de las transformaciones políticas e institucionales, abril y diciembre de 2002 fueron la espita para las conquistas sociales.

Lo logrado en la salud, educación, soberanía petrolera, soberanía estatal; más reciente lo que ha comenzado en la propiedad de la tierra, entre otros planes de meno dimensión, constituyen pilares.

Pero la más útil y trascendente de todas las conquistas, la que sostiene la legitimidad social del proceso y el gobierno venezolano actual, es la conciencia política adquirida por la población. Sin ella todo sería volátil.

Entre males, remedios y 'doctores'

La cuantificación de esta realidad emergente, en el terreno de la salubridad, comienza por el dato del universo poblacional atendido. El servicio público sanitario de nivel primario alcanzó entre 1999 y 2004, a más de 12 millones de personas. Esto, en relación con lo obtenido en ciclos históricos anteriores, representa una novedad.

Tomaremos dos ciclos, el que va de 1950 a 1980 y el que comienza en 1981.

Todo lo bueno acumulado en servicio de atención primaria a la salud, después de la Revolución del 23 de Enero, hasta 1980, se derrumbó entre 1981 y 1998.

Así lo señalan taxativamente, autores como Augusto Galli y Haydee García, en el libraco 'El Caso Venezuela. Una Ilusión de Armonía' (Capítulo 19, 'El Sector Salud: Radiografía de sus males y de sus remedios'. Compiladores: Moisés Naim y Ramón Piñango, Ediciones IESA, 2ª Edic. Páginas 452 a 470. Caracas 1985)

Naim y Piñango tuvieron el mérito de dirigir en 1980 el más completo estudio de la realidad venezolana, bajo orientación ideológica y financiera de la gran burguesía neoliberal de entonces. No por casualidad, es el mismo grupo social que en 2002 apoyó el golpe de Estado y que en 2005 -o 2010 no importa- daría cualquier cosa con tal de ver pulverizadas las Misiones sociales: sus peores enemigas en el largo plazo. En 1981, cuando hicieron 'El caso Venezuela. Una ilusión de armonía', tenían el objetivo de reconstruir el país que se les comenzaba a ir de las manos. Ese libro fue un proyecto de país en los papeles. Un proyecto de 'doctores'. Hoy, ya ni eso les interesa. Les bastaría con reconquistar PDVSA.

La ruina de un sistema de salud vulnerable

Todo lo que se construyó como 'sistema de salud' en Venezuela después de la II Guerra Mundial fue frágil y condenado a la decadencia, porque no se asentó en el criterio matriz de la atención masiva estructural y permanente. El criterio fue el negocio, el privado y el otro.

Al revisar el estado de la salud en las tres décadas que fueron de 1950 a 1980, estos autores cuentan en el libro de Naim y Piñango que 'Al observar la evolución del gasto en salud se aprecia que este ha pasado de 21 bolívares per cápita en 1950, a 398 bolívares en 1980. Sin embargo, tal como lo evidencia el Cuadro 4, en ese mismo período el porcentaje del presupuesto del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) con respecto al presupuesto nacional pasó de 7,5 por ciento en 1950, a 6,1 por ciento en 1980' (pág. 456)

El valor nominal de la cantidad de bolívares per capita invertidos desde 1950, se diluyó por acción inflacionaria y perdió valor acumulativo en el desarrollo del sector salud, al reducirse históricamente su inversión global, bajando en 1,4 puntos mientras la población se multiplicaba a razón de 2.8 promedio anual, o sea, el doble.

Más grave aún, los autores indican que la inversión destinada a 'medicina preventiva y saneamiento ambiental' se redujo en la mitad en el período tratado. Del 28% alcanzado en 1950, se redujo al 14 por ciento en 1980. Eso se tradujo en un grave déficit acumulado de camas médicos y enfermeras hospitalarios por habitantes. El medicamento venezolano de ese período fue el segundo más caro del continente latinoamericano. Sólo Perú superaba a Venezuela en el costo social promedio por medicamento. Un estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (1984), mostró que un modelo de precio construido con 30 medicamentos básicos de atención primaria, dio este resultado: Mientras en Perú esa unidad abstracta costaba al público 3.7 dólares, en Venezuela costaba 3.5 dólares. Ambos países estaban por encima de todos los demás del grupo latinoamericano.

El resultado fue la consolidación de la medicina privada orientada por el lucro individual, que en Venezuela creció en desmedro de la pública. 68% del mercado nacional de la salud (medicamentos, material médico y atención) se realizaba en el sector privado.

Siguiendo la información del texto mencionado de Naim y Piñango, es fácil comprender por qué la salud de la sociedad venezolana se redujo a niveles de miseria en la década de los 90. A la reducción del gasto social histórico se sumaba anualmente el desarrollo de los servicios privados de atención médica y la indefensión inmunológica de los habitantes por la desatención de la prevención.

Mientras el rubro 'Servicio ambulatorio y preventivo' (del cuadro 5 del capítulo, página 458 en el libro citado) ocupaba el 24.1 por ciento del gasto porcentual del MSAS en 1950, en pleno auge de la dictadura perezjimenista, reflejando los ingresos petroleros de Postguerra, esa realidad cambió en 1980.

Este 'Servicio', fundamental en el equilibrio sanitario, tanto para la defensa frente a las infecciones como para la resistencia inmunológica humana, se redujo al 9,8 en el gasto del MSAS. Una reducción de casi dos tercios.

'El énfasis en lo curativo y no en lo preventivo ha llevado a que el problema de la 'enfermedad' se trate de resolver con un enorme despliegue de recursos, lo que ha significado, entre otras cosas, la construcción de los más modernos hospitales dotados de la más moderna tecnología. Mientras tanto, el individuo y la comunidad han quedado al margen de esfuerzos destinados 'a mantenerse sanos' como serían la prevención de la enfermedad, y la educación para cuidarse a sí mismo y proteger sus derechos a una mejor calidad de vida'. (pág. 458)

Sólo faltó un dato clave en esta ecuación de la salud: la alimentación, que en el modo de vida capitalista depende de un ingreso salarial periódico, es decir del trabajo, o sea, de los dueños del trabajo.

No sólo no se prevenía la enfermedad, tampoco se curaba a la mayoría de la población, que terminaba acudiendo a la medicina privada, a la espera de meses o años por una cama en el Seguro Social... al más inmediato y barato 'sistema de salud', la curandera del barrio. Con los riesgos conocidos.

No hay mejor manera de medir los resultados desastrosos del capitalismo venezolano bajo la administración de la 'IV República', que conocer la evolución de las principales causas de muerte. Según el cuadro confeccionado por los autores referidos hasta ahora, 7 de las 10 principales causas de muerte en el país en 1972, habían crecido en 1980. O sea, toda la 'inversión' pública en salud, terminó en otra cosa que no fue la población venezolana. (Ibid, pág. 455, Cuadro 2: Principales Causas de Muerte 1950-1980)

1981: Segundo ciclo de caída inexorable

Un especialista de la Comisión Económica de América Latina (CEPAL) determinó las causas del desastre de la salud en Venezuela desde 1981. Las investigación y redacción del informe estuvo a cargo del especialista Marino J. González R. Se llamó 'Reformas del sistema de salud en Venezuela 1987-1999: Balance y perspectivas. Editado en Santiago de Chile, junio de 2001 por la Unidad de Estudios Especiales, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL. En ese trabajo, Marino informa lo siguiente:

'La cobertura de los servicios de salud del Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS), especialmente del FAM, se ha estimado en 35% de la población total (incluyendo los trabajadores asegurados y sus familiares) en 1998 (D´Elia 2000)'

El autor señala un dato: 'La cobertura de otras instituciones contributivas no se publica de manera regular', dato que no es menor porque encubría dos grandes tendencias: la reducción drástica del servicio sanitario que brindaba el Estado y los grandes negocios legales e ilegales que realizaban las multinacionales de la medicina.

El autor acudió a muestras empíricas que resultaron suficientes como ilustraciones del drama. Sobre todo porque aleja la lectura del Informe de la frialdad de las estadísticas y nos acerca al mortal común que expresa su indefensión social.

'La Encuesta Social de 1998 (elaborada por la Oficina Central de Estadística e Informática, OCEI) incluyó en una de sus preguntas la cobertura de seguro social, más no la de otras coberturas de sistemas de salud. Lamentablemente no se pudo contar con la base de datos que permitiera identificar la cobertura al menos de la seguridad social. Sin embargo, otras áreas de dicha encuesta permiten aportar algunos elementos indirectos (González y Molina 2000)

Por ejemplo, que 'el 8% de las personas que presentaron trastornos agudos reportaron que acudieron a los servicios del Seguro Social'. Que 'el 33% de los entrevistados manifestó la asistencia a consultorios o clínicas privadas.'

'El resto de los entrevistados (poco más del 60%) reportó su asistencia a instituciones públicas. En el caso de aquellos que reportaron la realización de exámenes de laboratorio, casi el 60% señaló que acudió a centros privados o religiosos. Este hallazgo es coincidente con las reiteradas quejas de los usuarios sobre la dotación de los centros de salud del sector público', resalta el Informe.

'Pareciera que las instituciones públicas sólo atienden las demandas de servicios de laboratorio a una fracción (posiblemente 50%) de los usuarios que consultan por problemas de salud.'

Más grave es el caso de atención a los problemas de salud crónicos. 'El 10% de los pacientes acudió a servicios del IVSS, más del 40% de los pacientes acudió a instituciones privadas o religiosas. El 40% de los pacientes fue atendido en instituciones públicas no dependientes del IVSS.'

Y el secreto de los secretos de la sanidad humana: 'El 50% de los pacientes que reportó la imposibilidad de realizarse exámenes complementarios, señaló que la causa era la carencia de medios económicos. El 80% de los pacientes que reportó la imposibilidad de adquirir medicamentos indicó que se debía a la carencia de medios económicos.'

En líneas generales se puede inferir que la cobertura real de los servicios públicos, especialmente aquellos del MSDS, es menor en los casos de trastornos crónicos. Más del 50% de los pacientes por estas causas son atendidos en instituciones del seguro social o en el sector privado.

En el caso de los pacientes que consultan por dolencias agudas, este porcentaje es ligeramente menor. 'Pareciera, en consecuencia, que la demanda de servicios en instituciones privadas es superior a lo tradicionalmente aceptado.'

1987-1998: El derrumbe

La miseria ampliada que definió a la sociedad venezolana en 1998, comenzó a gestarse a comienzos de los años 80 y se implantó masivamente entre mediados de esa década de déficits en el gasto social y casi toda la década de los 90 cuando esos déficits y malversación de dineros públicos, se transformaron en derrumbe.

La señal de ese fenómeno en el terreno de la lucha de clases fue la insurrección del Caracazo (febrero de 1989) los brotes de insurrección militar de 1992 y la más intensa y extensa lista de luchas de todos los tipos en la sociedad que haya vivido Venezuela desde 1958-1960 (Margarita, CLACSO, Caracas/Buenos Aires, 2003) El dato es conocido: El 82 por ciento de la población venezolana ya vivía en la miseria en 1992.

Una sombra grotesca del derrumbe de la salud del venezolano hasta 1999 fue la cantidad de leyes, Decisiones y Decretos ejecutivos que sirvieron para todo, especialmente para la propaganda de Estado, pero no para curar. Más de 10 años de reformas que no reformaron nada. Así lo muestra el investigador Marino J. González en su informe a la CEPAL:

'Entre 1987 y 1999 Venezuela ha ensayado diferentes tipos de reformas en el sistema de salud. En dicho período se sucedieron las siguientes reformas: (1) Ley del Sistema Nacional de Salud de 1987, (2) descentralización de servicios de salud (a partir de 1990), (3) reestructuración del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) en 1992, y (4) aprobación de la propuesta de reforma del Subsistema de Salud de la Seguridad Social en 1998.

A pesar de que todas estas reformas se han concretado en instrumentos legislativos o reglamentarios, el proceso de implementación ha sido difícil e infructuoso en todos los casos.'

El principal efecto de este desastre se verificó en la salud de la población. El sistema sanitario que comenzó a desarrollarse en 1936 y acumuló algunos éxitos relativos en la década de los años 60 (Ver Naim y Piñango, 1982) fue destruido durante casi 15 años.

Los que nunca vieron una jeringa

Hasta 1998, la red de salud pública atendía a un poco más de 2 millones de ciudadanos por año, en una evolución histórica que comenzó en 1950 con poco más de 280.000 personas atendidas por el Estado.

Entre mediados de 2002 y el primer semestre de 2004, el universo total anual atendido ascendió hasta una nueva escala anual: 11.230.000 personas .

Desde el punto de vista de la atención este dato constituye un hecho revolucionario, una conquista social. Sus beneficiarios así lo entienden políticamente. Sólo así se entiende que el apelativo 'Barrio Adentro' sea sinónimo en Venezuela de salud, atención sanitaria inmediata y gratuita. De hecho, reemplazó en la memoria social a instituciones de salud como IVSS y otros, que por medio siglo fueron, en el mejor de los casos, referencia difusa de ese servicio básico. En el peor, IVSS simboliza en la memoria popular corrupción, ineficacia, angustia.

Esta transformación radical del servicio de atención primaria universal comenzó en 2002, aunque tuvo sus primeras iniciativas en entre el 2000 y el 2001.

El técnico de la CEPAL dio cuenta en su informe de estos precedentes: 'El sector salud ha recibido especial atención por parte de los niveles ejecutivos y legislativos nacionales. La Asamblea Nacional deberá legislar en el año 2001 en las áreas de seguridad social y salud. Las características y consecuencias de la nueva legislación afectarán, sin lugar a dudas, el sistema de salud de las próximas décadas.' Sin embargo, el nuevo sistema de salud en Venezuela sólo puede ser medido a partir de 2002-2003, con el programa Barrio Adentro y las inversiones de 2002-2003.

Dos riesgos de mortalidad

Desde junio de 2003 se ha complementado con la ampliación de inversiones en áreas y ramas de atención compleja, como la oncología, el SIDA y otros.

La nueva orientación de las inversiones del Estado y su modo de ejecutividad impusieron una modificación radical de las formas de inserción. La mayoría de las decisiones e inversiones en materia de salud y atención están concentradas en el gobierno central, muchas a expensas de la parte útil acumulada en el Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSDS) y otras dependencias.

Este emergente sistema de salud en Venezuela está en proceso de desarrollo. Ese mismo hecho obliga a pensar en los riesgos que lo acechan.

No es la primera vez en nuestro continente, que un gobierno o proyecto político adelanta planes de desarrollo en la salud o la educación. Argentina, Uruguay, Chile y Costa Rica lo han hecho entre la década de los 40 y la de los años 70.

El desafío de la nueva red de salud en Venezuela es impedir su decadencia, corrupción y quiebra, como ha ocurrido en cada uno de los países señalados. De todos, el ejemplo más contratante es el de Argentina. Este país contó con uno de los mejores sistemas de salud del hemisferio hasta que fue destruido por las privatizaciones y la corrupción interna.

Cuba es el único caso donde el sistema de salud ganó escalones de desarrollo positivo en la atención primaria y en algunas ramas de medicina compleja y no retrocedió a los niveles de desastre de los otros países señalados. Ese se debe a que en Cuba la salud es parte integral de una cadena de conquistas sociales regidas por la ausencia de criterios capitalistas en la atención sanitaria. Destruir la salud cubana exigiría derribar en forma simultánea todo o buena parte del sistema político, económico y social instaurado por las revoluciones de 1959 y 1963.

La 'revolución bolivariana' no alcanzó aún ese nivel de profundización política y económica. El nacimiento del nuevo sistema de salud es frágil en términos históricos y comparativos. Podrá sobrevivir y consolidarse si logra encadenarse a otras transformaciones similares en toda la estructura política y económica del Estado y la sociedad.

En esa perspectiva, el nuevo sistema de salud creado por la 'Revolución bolivariana' contiene dos riesgos ingénitos. El principal peligro está en el peso ganado desde 1959 por los sistemas de salud privados, cuyos criterios éticos, económicos y políticos tienen como único fin el lucro individual, no la asistencia sanitaria de la población. En este caso la salud es apenas una más de las mercancías de un sistema mundial, que tiene su base en el control imperialista de la biotecnología, las patentes y moléculas.

El segundo peligro es un epifenómeno del anterior, no por eso de menor peligrosidad. Se llama corrupción. Nace en el negocio privado y termina en el funcionario, no al revés. Se perfila como el principal factor de distorsión y peligro para el sistema sanitario que está creando la 'revolución bolivariana'.

 

La ‘webtelevisión’ alternativa y de denuncia

La ‘webtelevisión’ alternativa y de denuncia
 
fuente: lavanguardia.es 
 
12/07/2006 - 08:00 horas
La publicación de vídeos en Internet abre un interesante horizonte de hibridación de medios y géneros. Las páginas de Internet se convierten en embrionarios canales televisivos que distribuyen online su material ante la dificultad actual para llegar a la pantalla de delante del sofá. En esos canales se pueden abordar temas que no tienen espacio en la programación televisiva tradicional, por ser supuestamente demasiado locales, alternativos o incómodos para sus audiencias. El vídeo de denuncia tiene su espacio en la Red.

Software libre y temas sociales
Proyectos muy jóvenes recurren al vídeo como herramienta informativa o de denuncia. Sin Antena, por ejemplo, se define como “un laboratorio audiovisual que emite por Internet”. Su filosofía se asienta sobre el uso de software libre y la temática social. El barrio madrileño de Lavapiés copa buena parte del material disponible en estos momentos, que va desde la propuesta de usos posibles para la antigua fábrica de tabaco a una muestra de la vida de Dani, un niño de origen chino vecino del barrio.

En Sin Antena quieren acercarse a los temas sociales evitando la estereotipada objetividad profesional: “Buscamos no poner como objetos de curiosidad esas experiencias por las que nos interesamos, sino que pretendemos que estén junto a nosotros formando parte de nuestro quehacer televisivo, rompiendo de esta manera las mediaciones periodísticas”.

El barrio, más cerca
De Lavapiés, en Madrid, a Playa Ancha, un barrio de Valparaíso, en Chile. Un hombre que prepara la comida para los perros, una reunión vecinal, los candidatos a las elecciones locales o la querella contra una constructora. Playa Ancha cuenta con un informativo televisivo a través del videoblog Playa Ancha TV. El activo equipo de Playa Ancha TV facilita la sindicación de sus contenidos (ver columna sobre RSS), un paso imprescindible para llegar a más gente, especialmente si eres pequeño o acabas de comenzar.

En Sin Antena no lo han incluido aún, como tampoco en Pluràlia TV, proyecto de televisión por Internet valenciano vinculado a la Escuela Mediterránea de Comunicación. Pluràlia invita a cualquiera a participar en la creación de piezas informativas e integrarse así en “una red solidaria de reporteros audiovisuales que responda a los enfoques únicos de las grandes cadenas”.

La voluntad de ofrecer una visión distinta o simplemente inexistente en las cadenas televisivas tradicionales de la realidad social de muchos países y regiones es lo que impulsa a crear estos testimonios audiovisuales. Sus promotores son conscientes de que la fuerza de la imagen es mayor que la de la palabra para este fin.

Justicia en cualquier punto del planeta
Así, la red OneWorld.net también ha creado su canal televisivo web. One World.net lleva años informando sobre derechos humanos, medioambiente, economía, libertad de expresión, salud, política, conflictos y guerras de todo el mundo pero especialmente de los más desfavorecidos.

En OneWorldTV se publican vídeos sobre justicia y derechos humanos en cualquier punto del planeta. Cualquier miembro de la red puede enviar su material. Recogen testimonios tan interesantes como el de 11 mujeres indias obligadas a casarse cuando eran unas crías. Lo interesante del documental es que el material fue grabado por las propias mujeres después de que unos voluntarios les enseñaran cómo hacerlo.

Enseñar a filmar
Video Volunteers es una red que tiene por objetivo dar voz a las comunidades más desfavorecidas ante el cambio social. Para ello, crea unas unidades de vídeo comunitario (CVU) integradas por 10 miembros, principalmente mujeres, que elaboran un revista informativa audiovisual. El resultado se muestra una vez al mes en la comunidad, ya sea proyectándolo en pantallas, a modo de sala de cine, o a través de televisión local.

La imagen como potente arma de denuncia es la filosofía de Witness, proyecto auspiciado por el cantante Peter Gabriel junto con la Fundación Reebok de Derechos Humanos. Witness colabora con organizaciones locales para enseñar a “los defesores de los derechos humanos a utilizar el vídeo para proyectar una luz sobre los más afectados por violaciones de derechos humanos y para transformar historias personales de abuso en una poderosa arma de justicia”.

Información de guerrilla
El documental “Derechos sobre la línea, caza-migrantes en la frontera” denuncia la proliferación de grupos paramilitares en la frontera entre Estados Unidos y México que acosan a los sin papeles. El trabajo se centra en un grupo llamado “Minuteman”, que consiguió reclutar a cientos de personas para patrullar la frontera. Witness invita a actuar para acabar con la situación ofreciendo instrucciones y recursos sobre cómo sumarse a la protesta democrática.

El testimonio audiovisual como arma contra la injusticia convierte a los documentalistas en guerrilleros informativos. Así es como se lo toma Guerrilla News Network, agencia de noticias con sede en Nueva York. Su objetivo es “exponer a la gente a temas globales importantes a través una programación multiplataforma de guerrilla”.

GNN ofrece las herramientas para que los usuarios puedan participar en la información de denuncia y cubrir “historias relevantes ausentes en los medios de comunicación generalistas”. Van desde conflictos bélicos a los alimentos transgénicos, como el reportaje Contaminated, que alerta de los riesgos futuros de la agricultura biotecnológica.

Otra televisión es posible. Comunitaria, experimental, activista, de acceso global y descentralizada. De momento, se ve casi exclusivamente por Internet.
 
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